Terapia Sistémica

Asimismo, la Terapia Sistémica trabaja sobre el supuesto de que todo sistema buscará siempre mantener un equilibrio, de manera que sus movimientos en busca del cambio, aún cuando sean conscientemente deseados, se verán fuertemente obstaculizados por la necesidad de mantener el equilibrio anterior… hasta sentirse suficientemente seguros de que es posible funcionar con uno nuevo.

 

PARA QUIÉN ES

En general, todos los síntomas presentados por niños y adolescentes (desajuste conductual, bajo rendimiento escolar, depresión, desadaptación, síntomas psicosomáticos, etc.) son los más susceptibles de ser tratados en esta modalidad terapéutica, así como los trastornos de la conducta alimentaria, la depresión y las conductas adictivas en cualquier edad..

 

EN QUÉ CONSISTE

Al ser sistemas vivos, los grupos humanos básicos, como lo son la pareja y la familia, funcionan como sistemas abiertos. Esta condición plantea retos muy particulares a dichos grupos: cómo adaptarse al paso de una etapa a otra de la evolución familiar (por ejemplo: de pareja a familia) cómo mantenerse cohesionados ante el necesario contacto con un mundo cambiante; cómo permitir la diferenciación de cada individuo al interior del sistema, sin riesgo de perderlo; cómo mantener fronteras lo suficientemente flexibles para permitir el pulso vital, y lo suficientemente definidas como para cumplir con la función de proteger y contener a los miembros de la familia; cómo y cuándo dejar entrar o dejar partir a uno de sus miembros; cómo lograr una adecuada función jerárquica y mantener al mismo tiempo una contención emocional amorosa con los hijos… son sólo algunos de dichos retos, que cualquier familia o pareja vive como asuntos cotidianos y que pueden llegar a presentarse en forma de crisis en un momento dado.

 

La terapia sistémica los aborda, en un proceso de construcción conjunta con la familia, en términos de pautas de interacción, de estructura del sistema, de jerarquías, de reglas de funcionamiento y otros conceptos sistémicos, pasando constantemente desde esta visión de “gran angular”, que abarca una mirada al conjunto, a la visión de “zoom”, que atiende a la experiencia emocional del individuo dentro del grupo.

 

PARA QUÉ SIRVE

Al iniciar una Terapia Sistémica, generalmente la familia o la pareja presenta a uno de sus miembros como “sintomático” o como “paciente identificado”, lo cual significa únicamente que dicho miembro está siendo el portador del malestar del sistema, a la manera del pajarito que los antiguos mineros llevaban a la mina para detectar el grado de toxicidad del aire que ellos no hubieran podido percibir (si el pajarito moría, ellos no entraban más), o a la manera del clásico “chivo expiatorio” que se ofrece en sacrificio para la salvación los demás.

 

La tarea principal de esta terapia consiste pues en llevar la atención y la escucha del sistema desde los síntomas de dicho paciente hasta el verdadero malestar o disfuncionalidad del conjunto, que todos y cada uno, secretamente, siente y calla.