Las Esencias Florales

Las esencias florales son el vehículo líquido de las emociones y de los estados del alma en su camino hacia la consciencia; conectan cuerpo, corazón, mente y alma. Como apoyo y acompañamiento de otro proceso terapéutico, sea convencional o alternativo, las esencias lo suavizan y por lo mismo lo aceleran, puesto que facilitan la armonización de los planos materiales con los planos sutiles de la persona. Las flores actúan delicadamente para elevar el nivel vibratorio humano ahí donde hay bloqueo y sufrimiento. Ellas acarician; intervienen a partir de las vivencias conscientes de la persona, van de lo evidente a lo profundo, por eso es aconsejable ir ajustando respetuosamente la combinación floral al ritmo personal de cada consciencia.

Por sí mismas, tienen un efecto terapéutico invaluable, suave y armónico con la naturaleza del alma humana, por lo que pueden utilizarse como terapia básica, contenida únicamente por entrevistas personales a medida que avanza el proceso personal.

Para el Dr. Bach, el alejamiento del alma en la personalidad es permanente y dramático en tanto no se cambie de perspectiva: este alejamiento crónico produce alteraciones en el campo electromagnético humano, que se convierte en un “campo abonado” para que, al producirse un conflicto psico-emocional agudo, se dispare la aparición de la enfermedad física en días, semanas o meses.

Profundizar y trascender son palabras claves para el tratamiento floral, y las comparte, como sistema curador, con todo el pensamiento místico de la historia humana.

El efecto particular de las esencias florales en cada caso depende también de la sensibilidad y nivel de desarrollo de cada persona. No sirve tener ideas preconcebidas acerca de cómo se va a reaccionar; algunas personas son más lentas para evidenciar sus efectos y otras lo sienten con sólo entrar en contacto con la esencia, pero las esencias florales correctamente seleccionadas, siempre actúan, nunca dañan..

“Nunca se erradicará ni se curará la enfermedad con los actuales métodos materialistas, por la sencilla razón de que la enfermedad no es material en su origen. Lo que nosotros conocemos como enfermedad es el último resultado producido en el cuerpo, el producto final de fuerzas profundas y duraderas y, aunque el tratamiento material sólo sea aparentemente eficaz, es un mero alivio temporal si no se suprime la causa real”.

Dr. Edward Bach (1932)